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EL DRAMA DE LAS ADICCIONES | ENCUENTRO INTERNACIONAL EN BUENOS AIRES
Madres reclaman acciones más firmes para combatir el paco
Son mujeres que lucharon contra la adicción de sus hijos a la droga y decidieron agruparse. Exigen nuevas soluciones y piden que escuchen su experiencia. Aseguran que sin reinserción, los tratamientos no sirven.
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ENCUENTRO INTERNACIONAL EN BUENOS AIRES
Madres reclaman acciones más firmes para combatir el paco
Son mujeres que lucharon contra la adicción de sus hijos a la droga y decidieron agruparse. Exigen nuevas soluciones y piden que escuchen su experiencia. Aseguran que sin reinserción, los tratamientos no sirven.
La gente de los barrios, casi todas mujeres, unas 300, llenaron el hotel Bauen ayer y anteayer unidas por la lucha contra los residuos de la cocaína, popularizados como paco y renombrada ayer como "una droga popular". De muchas maneras, la demanda a la sociedad y al Estado fue única: políticas y acciones más firmes para la prevención, el tratamiento y reinserción social. Muchas pidieron que se declare la emergencia en los barrios más afectados.
No todo fue reclamo. También ofrecieron, como se dijo en las conclusiones, "el saber de las organizaciones, el conocimiento de los que andan en chancletas sobre lo que pasa en los territorios y cómo recuperar a los pibes".
Territorio, colectivo, social. Palabras clave del "Segundo Encuentro Territorial Latinoamericano sobre Riesgo Social Pasta Base-Paco", organizado por el Movimiento Madres en Lucha, con la adhesión y fuerte presencia política del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación y la subsecretaría de Abordaje Territorial. El aporte latinoamericano se lo dieron organizaciones de Uruguay, Paraguay y Bolivia.
A las mujeres que trabajaron en las comisiones el paco les explotó en la casa. Y ven un crecimiento en espiral. Ayer se decía en el Bauen que primero les pegó a ellos, los sectores castigados por la desocupación. Pero advierten, como dijo una madre, Lili Galeano, de La Matanza, que "crece en espiral: a los sectores de clase media y alta también. Las barriadas estamos golpeadas por esta epidemia. Hay programas, pero insuficientes".
En un país pobre en estudios epidemiológicos y estadísticas hay que quedarse con las estimaciones que hizo la Federación de ONG de la Argentina para la Prevención y el Tratamiento del Abuso de Drogas (FONGA), que habla de un crecimiento en el consumo de un 500 por ciento en tres años. La ONU ha advertido sobre el consumo de paco en el país. Y el problema se metió de lleno en la campaña electoral (ver Por primera vez...).
El Sedronar lo ha vinculado al "accionar de laboratorios clandestinos". Sin embargo, el problema, según las ideas que circularon en el Bauen, es más complejo. Tanto que ya ni se habla, casi, de la denuncia a los "transas". Algunos no lo consideran efectivo: lo que cierran en un lado, abre en otro. Se dijo, incluso al comentar las conclusiones, que "las familias que consumen pasta base como modo de subsistencia son parte de un problema social".
El miércoles marcó la cancha el secretario de Políticas Sociales y Desarrollo Humano de la Nación, Daniel Arroyo, cuando dijo que el quid del asunto es la exclusión, que los jóvenes "no encuentran un lugar". Prometió escuchar las conclusiones el encuentro para elaborar "un masivo programa de verdad y contundente para resolver la problemática".
En la apertura del Segundo Encuentro se leyó un documento. Cada madre leyó algunos párra fos. Aunque algunas de ellas se quebraron por la emoción y no pudieron seguir. Se escuchó: "Uno de los efectos de la pasta base es lo profundamente adictiva que es y aquel que la consume cae rápidamente bajo el abuso de los proveedores. Como la perdida de fuerzas se hace evidente y la imposibilidad de moverse por parte del adicto, se transforma en un delincuente, ante todo de su propia familia, a la que despoja de todo lo que puede ser vendido. Y luego continúa en la cadena de pequeños robos".
Otra idea que circuló es la de romper el estigma. "Los padres se avergüenzan de lo que sucede en sus hogares, ante sus vecinos y familiares. Ellos son los que quedan ilegales. Hay toda una cultura que señala como culpables a los padres de los adictos".
Otro gran tema es el de los tratamientos de rehabilitación. Lo experimentaron, lo sufrieron y lo dicen, para que anoten en los escritorios: no sirve llevar a un pibe a una granja si luego vuelve al mismo ambiente. Al respecto, en los pasillos del Bauen las organizaciones sociales mostraban sus trabajos. Una de ellas, en un papel, montó fotos: "Así vivimos". Calles inundadas, falta de infraestructura. Caldo en el que crece el paco.
Por primera vez todos los candidatos hablan del problema
Calles de tierra embarradas por la lluvia que llegan hasta las puertas de las casas porque no hay veredas, canales malolientes, chiquitos caminando en los basurales, promesas de cloacas que se renuevan con la campaña electoral. Los afiches de los candidatos trajeados contrastan con la geografía del pobre barrio Lamadrid, en Lomas de Zamora. "Nuestros chicos caen en el paco; pero no queremos mano dura porque son nuestros hijos", dice, casi llorando, Isabel, una mujer que integra una agrupación de madres de víctimas del paco. Quien la escucha es Daniel Scioli, vicepresidente de la Nación y candidato a gobernador de Buenos Aires.
La charla ocurrió ayer, frente a una casilla donde hace unos meses se vendía paco, una droga dura, elaborada con los deshechos químicos usados para procesar cocaína. "He venido a escucharlas", dice Scioli.
En las presidenciales de 2003 o en las legislativas de 2005, el paco estuvo ausente de las campañas electorales. Ahora, su problemática aparece en los discursos de la mayoría de los candidatos. "Es la mayor violación de los derechos humanos en estos días", definió Elisa Carrió, la candidata presidencial por la Coalición Cívica. Entre sus spots televisivos de campaña, uno está dedicado al paco.
Cristina Fernández de Kirchner se reunió la semana pasada -durante dos horas- con madres de chicos víctimas del paco. Fue en un comedor de La Boca, pero allí había mujeres -desesperadas- de Lanús, Isidro Casanova y Avellaneda. Del paco se habla poco en el resto del país.
Mauricio Macri también había aludido al paco en la pasada campaña porteña. Ahora lo hacen sus candidatos bonaerenses. "No nos podemos hacer los distraídos, porque el paco está empujando a los jóvenes a la desesperación, la violencia y el crimen", sostiene Francisco de Narváez, candidato a gobernador por Unión-PRO. También critica "la falta de políticas serias en la provincia de Buenos Aires, para luchar contra el flagelo de la droga".
Margarita Stolbizer, otra candidata al ejecutivo bonaerense, en este caso por la Coalición Cívica, también culpa al Estado por no tener "política contra este flagelo". También dirá que el consumo de paco "responde a una profunda situación de desigualdad social dada en una provincia con grandes bolsones de pobreza".
"Es una droga de exterminio, con una problemática distinta de la que se ve en los medios de comunicación sobre otras adicciones", definió Cristina Fernández.
Scioli -que llegó al barrio Lamadrid en un helicóptero que aterrizó en el patio de una escuela- habló ayer de la necesidad de "infraestructura social": se refería a la obligación del gobernante de hacer llegar a esta barriada, cloacas, asfalto y veredas. Carrió habla "de sacar los pobres de la pobreza". Cristina Fernández propone más presencia del Estado.
En los barrios de clase media y acomodados de la Ciudad de Buenos Aires y del conurbano, el paco es un fenómeno televisivo. La audiencia se espanta y se conmueve con informes crudos. Una conclusión asoma entre los discursos de campaña y las caminatas que los candidatos emprenden por las barriadas pobres: el paco se arraiga y crece en un entorno muy determinado. Primero hace falta una cocina de cocaína -sugestivamente invisible para las autoridades-. Luego, calles embarradas y casillas de chapa con las paredes sin revoque.
Del barrio de La Boca, del comedor Los Pibes, Marta Gómez saltó al Movimiento Madres en Lucha que organizó el encuentro que se hizo en el Bauen. En lo personal, padece la adicción de su hijo a las drogas -pastilla, cocaína, porro-, pero el paco es distinto. "El paco te pone agresivo, deteriora tu sistema nervioso, tu cuerpo, te encierra en soledad".
Lo que ve en los barrios es que el precio ha subido, de un peso a dos pesos la dosis. "Les hacen 'combo'. Por ejemplo, compran 6, dos son para el comprador y el resto lo tiene que vender. Según te cuentan los chicos, la sangre se los pide".
Marta cuenta que los pibes se ponen difíciles. "Se apartan, quieren estar de gira, no escuchan. No ven a sus novios o novias, no les llega el afecto. Rompe a la familia, porque al hermano que le roba algo para vender no lo va a entender. Lo único que reconoce es a la madre, eso no lo pierde".
Conoce el recorrido asistencial: salita, hospital, granja de puertas abiertas. "En el hospital te lo atienden por los síntomas, por la taquicardia, no por la adicción. Le ponen una pastillita bajo la lengua y listo. La granja puede ser muy buena, pero la realidad es que vuelve al mismo barrio, la misma esquina, la misma yunta. No tienen proyecto, porque no tenemos cultura de trabajo". Para ella, la solución es la inclusión laboral: "Hay cuatro o cinco que están en el Bauen, otros en la cooperativa Chilavert. Si están ocupados, andan bien".
"Pedimos reinserción social"
Estela Sampayo, de Montevideo, andaba con el nombre de su organización, Movimiento Madres Uruguayas, estampada.
"Venimos de otro movimiento que se llama Madres de la Plaza, donde hacíamos denuncias de puestos de venta en el Ministerio del Interior. Pero después nos dimos cuenta que cierran uno y abren veinte. Por eso ahora pedimos rehabilitación y reinserción social" dice, señalando a sus compañeros.
En su experiencia, la primera actitud de la familia es negar el problema. "Qué va a decir la gente de mí, pensás".
Superado, se va a pedir ayuda. "Vas a los golpes a los centros de atención". Esta es la descripción de su terapia psicológica: "Los psicólogos te llenan de culpa. Te hacen pensar qué hiciste de más, qué hiciste de menos. Están mirando al pasado. Lo que no está mal. Pero tampoco llenarse de culpa".
Su hijo de 18 años está, en este momento, internado en un centro de referencia y rehabilitación "Portal Amarillo". "El mío está internado, sí, pero el de él no, el de ella tampoco. Hay pocas camas y el Gobierno uruguayo minimiza el tema, cuando ellos mismos dicen que hay 60.000 jóvenes que piden ayuda a centros asistenciales", dice.
La tarea, ahora, es que "la gente pierda la vergüenza de contar lo que está viviendo: nos están matando a los gurises, se nos están ahorcando; para eso vamos las madres por los barrios".
Yahoo! Noticias
Leé la columna de "El Chavo" Fucks y encontrá una visión distinta de las Elecciones Presidenciales 2007.
http://ar.news.yahoo.com/elecciones2007/opinion/1979/pinginos-empetrolados
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NI UN PASO ATRAS - Unir Organizar y Movilizar en defensa del Proyecto Nacional.
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